El postprocesado es lo que separa una pieza impresa de una pieza terminada. Lijado, masilla, imprimación, pintura, ensamblaje, insertos y tratamientos. Todo in-house, sin subcontratar, con criterio de calidad según el uso final de cada pieza.
Salida de impresora, cualquier pieza tiene marcas de capa, soportes, rebabas y superficies que aún no están al nivel del uso final. El postprocesado decide si esa pieza pasa por un acabado profesional o se queda como prototipo de taller.
Por mucha resolución que tenga la impresora, las líneas de capa siempre se notan. Para una pieza que se va a fotografiar, presentar o vender, hay que eliminarlas o disimularlas con criterio.
Si necesitas que la pieza tenga un color específico del cliente, un acabado mate o brillante concreto, o textura tipo metal, madera o piedra, sin postprocesado no llegas.
Cualquier pieza por encima del tamaño de impresora se parte en módulos. Sin un buen ensamblaje, masillado y acabado, las juntas son evidentes y la pieza queda barata.
Roscas, agujeros calibrados, puntos de fijación metálicos, ajustes finos. Una pieza funcional impresa sin postprocesado no encaja en el conjunto donde tiene que ir.
No aplicamos el mismo postprocesado a todo. Cada pieza tiene su uso final, y el acabado se decide en consecuencia. Más no siempre es mejor.
Visible o no visible. Interior o exterior. Funcional o decorativo. Cada caso lleva un acabado distinto. Esto decide qué técnicas aplicar y hasta qué punto.
Retirada cuidadosa de soportes sin dañar la pieza. En resina, lavado en alcohol isopropílico y curado UV. Punto de partida limpio para todo lo que viene.
Aquí se elimina la marca de capa. Lijado progresivo, masilla en zonas críticas, imprimación que iguala superficies. Determina el acabado final que se va a poder conseguir.
Pintura acrílica, esmalte, pintura técnica, vapor químico, recubrimiento epoxi o fibra. Lo que requiera la pieza según el uso final y el acabado pedido.
Si la pieza es modular o lleva insertos metálicos, roscas, electrónica embebida o partes ensamblables, lo montamos. Entregamos la pieza lista para uso, no por piezas.
No todas las piezas necesitan todo. Estas son las técnicas que más aplicamos y para qué tipo de proyecto encaja cada una.
De grano grueso a fino. Elimina líneas de capa y deja la superficie lista para imprimación o acabado final. Base de cualquier acabado de calidad.
Manual + lijadora orbital
Relleno de imperfecciones, juntas de ensamblaje y zonas dañadas. Imprescindible en piezas grandes ensambladas o con detalles que necesitan corrección.
Masilla bicomponente
Capa base que iguala superficies y prepara para pintura. Decide la calidad de pintura final: una mala imprimación arruina el mejor pintado.
Imprimación acrílica o sintética
Pintura acrílica, esmalte, pintura técnica. Aerografía para acabados finos, soplete para piezas grandes. Color exacto del cliente cuando se requiere.
Acrílica · Esmalte · Pantone
Barniz mate, satinado o brillante. Protección UV para piezas exterior. Capa final que define el aspecto y la durabilidad.
Barniz UV / acrílico
Tratamiento con acetona en cámara controlada. Funde levemente la superficie del filamento eliminando las marcas de capa. Acabado brillante uniforme.
Cámara de vapor · Acetona
Inserción de tuercas, casquillos roscados, puntos de fijación metálicos. Por calor o presión. Da resistencia metálica donde la pieza la necesita.
Roscas M2 hasta M12
Granallado con micropartículas para conseguir acabado mate uniforme. Texturas mecánicas o químicas según el efecto buscado.
Granallado neumático
Capa de epoxi reforzada con fibra de vidrio o carbono sobre la pieza impresa. Resistencia mecánica equivalente a fibra real. Acabado escultórico pulido.
Epoxi · Fibra de vidrio / carbono
Unión de módulos, montaje de electrónica embebida, pegado, soldadura plástica. Pieza terminada y lista para uso, no por componentes.
Adhesivos · Soldadura plástica
Las piezas más vistosas que han salido de la granja no destacan por la impresión, destacan por el postprocesado. El soldado cascanueces que sirvió como master para moldes industriales requirió un acabado equivalente al de producción definitiva: masillado intensivo, pintura precisa y combinación de FDM + resina para los detalles más finos.
Las dos gárgolas de 1,5 m para feria medieval llevaron un acabado pictórico de envejecido que las integraba con el resto de la escenografía. Y los frascos de perfume gigantes para feria recibieron pintura idéntica al producto real, capa a capa, hasta conseguir el mismo brillo y color que el original a escala 1:1.
En todos los casos, el postprocesado in-house es lo que diferencia el resultado de una pieza profesional frente a una pieza barata.
Cuéntanos qué acabado necesita y para qué uso final. Te decimos qué técnicas tienen sentido, cuánto cuesta y cuándo lo tienes. Da igual si la pieza la hemos impreso nosotros o viene de fuera.